Los 5 tipos de siesta y sus beneficios

Los 5 tipos de siesta y sus beneficios

Mientras que más del 85% de los mamíferos son polifásicos (a lo largo del día duermen por periodos cortos), los seres humanos somos durmientes monofásicos, es decir, nuestro día se divide en dos periodos: en uno dormimos y en otro permanecemos completamente despiertos.

Así es la teoría. En la práctica sale a relucir la palabra “siesta”, ¿os suena? Una costumbre que pone en duda toda esta teoría del sueño monofásico.

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¿Sabías de donde viene esta costumbre?

La palabra debe su origen a la hora sexta romana, correspondiente a las 12 del mediodía con respecto al sol, es decir, alrededor de las 14:00. Al ser la hora de más calor, los monjes hacían una pausa en sus labores cotidianas para descansar y reponer fuerzas. De ahí tuvo origen el término “sextear” o “hacer la sexta”, que derivó en el popular “sestear” o “hacer la siesta”.

Aunque para muchos es sinónimo de “holgazanería”, una buena siesta puede ayudarnos a recuperar la energía que perdemos durante la mañana y dependiendo de su duración, puede aportarnos muchos beneficios.

Podemos distinguir 5 tipos de siesta:

  1. Siesta fugaz

Como su propio nombre indica, esta siesta tiene una duración de no más de 20 minutos. Está indicada para personas que tienen que volver a trabajar  y necesitan despejar su mente y cuerpo del estrés para recuperar la energía gastada durante la mañana. En esta siesta se logra alcanzar la segunda fase del sueño, la cual es perfecta para mejorar la memoria. Para ello es necesario conciliar rápido el sueño.

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  1. Siesta de la NASA

Se llama así porque ha sido estudiada y probada por científicos en la NASA para mejorar la productividad y el estado de alerta de los pilotos. Dura tan solo 26 minutos y es perfecta para esos días en los que tienes que hacer horas extras en el trabajo.

  1. Siesta tramposa

Con esta siesta hay que tener cuidado, ya que tiene una duración de 30 minutos a partir de la cual se cae en el sueño profundo. Se recomienda hacerla cuando han pasado 6 horas después de levantarte por la mañana, ya que es cuando el ritmo cardiaco disminuye y aumenta la sensación de sueño. Alcanzarás el nivel dos de sueño y te despertarás despejado. Otros la consideran una siesta mala, ya que corres el riesgo de alcanzar el sueño profundo y despertarte con una especie de “resaca del sueño” que más que hacer que te sientas descansado, sientes la sensación de tener más sueño. Por ello es recomendable asegurarse de poner una alarma a los 30 minutos.

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  1. Siesta completa

Dura más de 30 minutos, aunque se recomienda llegar a los 60 minutos para alcanzar todos los niveles del sueño. Es muy efectiva cuando se siente un gran cansancio o para recuperarse del jet lag provocado por la diferencia horaria de un viaje intercontinental. Además,  es muy buena para el procesamiento de la memoria cognitiva, facilitando el recuerdo de datos, caras, lugares y hechos. Se recomienda realizarla antes de un discurso o una presentación.

  1. Siesta reparadora

Esta siesta no dura menos de 90 minutos, considerándose la reina de las siestas. Con ella lograrás alcanzar un ciclo completo de sueño. Lograrás despertarte descansado, con una sensación parecida a como te despiertas por la mañana. Se ha demostrado que al dormir durante este periodo de tiempo se generan beneficios cognitivos. Es genial para estimular la creatividad, fortalecer la memoria emocional y de procesos. Perfecta para rendir ante un examen o prueba importante.

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Hacer estas pausas para descansar nos permite desconectar y recuperar la energía que necesitamos para seguir activos durante el resto del día. Aun así, no hay que olvidar que la siesta es un complemento y no debe utilizarse para reemplazar las horas de sueño que nuestro cuerpo necesita para recuperarse durante la noche (recordad que somos durmientes monofásicos).

 

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